
Chat de Aldaia
El Baco de Aldaya, hallado en una villa romana del municipio, se expone hoy en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.
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Aldaia lleva su nombre pegado al terreno: el topónimo viene del árabe al-ḍaiʿa, que significa "la granja" o "la aldea", y el municipio, en el oeste del área metropolitana de Valencia, ronda hoy los 34.630 habitantes. El término, muy llano, se sitúa en la zona de contacto entre la Huerta de Valencia y la Plana de Cuart, y lo cruzan de norte a sur el barranco del Poyo y, por el sur del núcleo, el barranco de la Saleta; la parte de huerta se riega con la acequia de Benáger, que llega desde Cuart de Poblet.
El dato más llamativo de Aldaia no está en el pueblo, sino en un museo de Madrid. En el yacimiento de la Ereta dels Moros, identificado como una villa romana, apareció el llamado Baco de Aldaya, una pieza que hoy se expone en el Museo Arqueológico Nacional. Junto a ese yacimiento hay otros dos, La Punja y Les Bases, casi borrados ya por el uso industrial y agrícola del terreno que los rodea.
En la sala de Aldaia se cruza gente del propio municipio con vecinos de Cuart de Poblet, Chiva, Chirivella, Torrente y Alacuás, los pueblos con los que limita. Sale la huerta que todavía queda regada por la acequia de Benáger, sale la curiosidad de saber que una pieza romana encontrada en el término acabó en un museo de la capital, y sale la vida de un municipio que combina huerta, industria y cercanía absoluta a Valencia.
Cómo entrar
Entrar en la sala de Aldaia no exige registro de ningún tipo: se elige un apodo, se pulsa el botón y ya se está charlando, igual desde el navegador de un móvil que desde uno de sobremesa. El apodo, además, se cambia siempre que se quiera.
Una escultura romana que acabó en Madrid
De todo lo que se ha encontrado en el término de Aldaia, nada viaja tan lejos como el Baco de Aldaya. La pieza, hallada en la villa romana de la Ereta dels Moros, no se quedó en el pueblo: hoy se expone en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, mientras que el resto del yacimiento, junto con los de La Punja y Les Bases, ha quedado casi arrasado por décadas de uso industrial y agrícola.
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