
Chat de Palafrugell
En Calella de Palafrugell se cantan habaneras en la playa del Port Bo cada primer sábado de julio desde 1966. La villa vivió del tapón de corcho.
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Antes del turismo estuvo el corcho. Palafrugell fabricó y exportó tapones a medio mundo, y la vieja fábrica de la plaza de Can Mario aloja hoy el Museo del Corcho. La villa se reparte entre el interior, al pie de las Gavarras, y doce kilómetros de litoral recortado en calas: Calella, Llafranc, Tamariu. Esa costa transformó la economía y también el censo, porque en verano los 24.543 empadronados se convierten en unos 60.000 y en invierno bajan a unos 20.000. En el escudo municipal hay un bordón de prior: recuerda que la población estuvo bajo dominio directo de los priores de Santa Anna de Barcelona desde el siglo XII hasta el XIX.
Cómo entrar
A las habaneras del Port Bo se va sin entrada y sin invitación, con una silla o de pie en la arena. La sala funciona parecido: se elige un nombre y se entra, sin registro ni datos personales.
Habaneras, carnaval y faro
La cantada de habaneras se celebra en la cala del Port Bo, en Calella, cada primer sábado de julio desde 1966. Cuando cumplió cuarenta años, en 2006, el Festival de Cap Roig programó en los jardines del mismo nombre un concierto multitudinario de Bob Dylan. Otra fiesta con historia: las fiestas de primavera empezaron en 1962 como un carnaval camuflado, porque el carnaval estaba prohibido en toda España y hubo que trasladarlo de estación con la excusa de celebrar la llegada del buen tiempo; hoy participan colles carroceras de toda la Costa Brava. La fiesta mayor cae hacia el 20 de julio, por Santa Margarita. Y arriba, a 165 metros, el faro de Sant Sebastià separa Llafranc de Tamariu junto al poblado ibérico de la misma montaña.
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