
Chat de Vilassar de Mar
Aquí se estudiaba náutica, se emigraba a Cuba y se volvía rico: las casas de los indianos siguen en pie, y ahora el negocio del pueblo son las flores.
Vas a entrar en Vilassar de Mar
¿Sin ganas de pensar un nick? Entra como invitado →
Gratis · sin registro · tu nick se guarda en este navegador.
Hasta los años ochenta se llamaba San Juan de Vilassar. Y a finales del siglo XIV esto no era más que un puñado de barracas de pescadores que faenaban con permiso de los señores del castillo de Vilassar, que extendían su jurisdicción hasta las capturas. El miedo a los piratas hizo que tres familias fortificaran sus masías con torres de defensa; aquellas tres torres son las que acabaron en la heráldica municipal. En la década de 1720 se empezó a construir el templo de Sant Joan y el pueblo tomó forma propia.
Luego llegó el mar de verdad: escuela de náutica, barcos que salían hacia América y sobre todo hacia Cuba, y unos cuantos que volvieron con fortuna y se levantaron las casas de indianos que todavía se reconocen paseando.
Cómo entrar
No hace falta pasar por la escuela de náutica para navegar por aquí. Pones el nombre que quieras, entras y hablas. Sin registro y sin dar ningún dato.
Flores, marionetas y tres museos
Hoy Vilassar es el Mercat de la Flor i la Planta Ornamental y los campos de rosas; de ahí sale Mar de Flors, la muestra de flores y plantas en la calle. El otro festival grande es el FIROBI, de marionetas. Y para un pueblo de 21.000 habitantes tiene una densidad de museos poco corriente: el Museu Monjo, con la obra que el escultor Enric Monjo donó en 1971, instalado en un antiguo hostal de 1762; el Museu de la Marina, con artes de pesca, instrumentos náuticos y la necrópolis romana aparecida en 1999; y el Museu de la Mina Vella, abierto en 2000 en un molino hidráulico del XIX. El pueblo está hermanado con Daimiel, de donde llegaron muchos de sus vecinos.
Chat de Vilassar de Mar
Abrera