
Chat de Rubí
Rivo Rubeo, la riera roja por la arcilla que arrastraba. De las fábricas de tejidos quedan cuatro chimeneas, el Vapor Nuevo y el Escardívol.
Vas a entrar en Rubí
¿Sin ganas de pensar un nick? Entra como invitado →
Gratis · sin registro · tu nick se guarda en este navegador.
El nombre lo dio el agua: los romanos llamaron Rivo Rubeo a la riera por la arcilla rojiza que arrastraba por su cauce, y de ahí salió Rubí. Antes que ellos hubo un poblado layetano en Can Fatjó, de finales del siglo VI a. C., que según las últimas corrientes arqueológicas podría ser la Rubricata que Claudio Ptolomeo situó en la Tarraconense. La documentación escrita más antigua que cita a Rubí es del año 986, y lo sitúa alrededor de la iglesia de Sant Pere —patrón de la ciudad—, protegido por el castillo de San Ginés.
En 1233, Berenguer de Rubí obtuvo autorización de Jaime I para construir un castillo nuevo, y el del monte de San Ginés quedó abandonado. En 1394, Juan el Cazador vendió la jurisdicción a Joan de Togores y concedió a los vecinos el privilegio de escoger baile; el primero fue Pere de Xercavins.
Cómo entrar
A finales de 1874, durante la tercera guerra carlista, la partida de Muixí asaltó la villa y se llevó de gira por la comarca al alcalde y a cuatro propietarios. Aquí no se lleva nadie a nadie: escribes un nombre, entras y te vas cuando quieras. Sin registro.
Las cuatro chimeneas de la riera
La primera fábrica es de 1824, y durante todo el siglo XIX las de tejidos se fueron instalando al borde de la riera. De aquella época quedan cuatro chimeneas, los edificios del Vapor Nuevo y el conjunto del Escardívol; del cooperativismo de la Mancomunidad, el Celler que proyectó César Martinell. La energía eléctrica llegó en 1897 y los FGC en 1919. Con la inmigración de los años sesenta, en su mayoría andaluza, Rubí pasó en menos de cincuenta años de villa de 6.000 habitantes a ciudad de más de 50.000. Hoy son 82.823, y la industria sigue ahí: construcción, tejidos, metal y electrónica, agrupados en polígonos como La Llana o Can Jardí.
Chat de Rubí
Abrera