
Chat de Aguilar de la Frontera
Junto a la laguna de Zóñar, que con sus 16 metros de fondo es el único lago de Andalucía, y con una tradición alfarera de siglos.
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Agricultura y cerámica: llevan siglos siendo las dos patas de Aguilar de la Frontera, en plena Campiña Sur cordobesa, a 280 metros y con el río Cabra rodeando el pueblo y marcando linde con Puente Genil, Montilla y Monturque. El terreno de alrededor estuvo bajo el mar, y los cerros redondos, las margas y las calizas —restos de corales antiguos— lo delatan.
A cuatro kilómetros al oeste está la laguna de Zóñar, la más importante del complejo de humedales del sur de la provincia. Su vaso central alcanza los 16 metros de profundidad, lo que la convierte en el único lago de Andalucía: 66 hectáreas de reserva natural más 304 de protección, de aguas algo salobres alimentadas sobre todo por acuíferos. La rodea un cinturón de enea, carrizo y taray, y allí se han censado la malvasía cabeciblanca, el calamón y varios porrones.
Cómo entrar
Aquí no hay que pedir permiso a ningún señor de la casa de Aguilar: escribes un apodo, entras en la sala y ya estás hablando con la gente del pueblo. Todo en el navegador.
De Ipagrum a Monterreal
La historia local acumula nombres. Fue la Ipagrum ibero-romana, metida en el lío de la batalla de Munda, de la que queda una gran necrópolis. Con los musulmanes pasó a llamarse Poley, y allí, el 5 de abril de 891, las tropas del emir Abdallah derrotaron a los rebeldes. Fernando III la ganó en 1240 y el nombre de Aguilar llegó con la familia del primer señor cristiano, el portugués Gonzalo Yáñez d'Ovinhal. Lo de "de la Frontera" vino después, por la cercanía del reino nazarí. Y hubo un paréntesis raro: Pedro I, harto del grito rebelde de "¡Aguilar, Aguilar!", cambió el nombre de la villa por el de Monterreal.
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