
Chat de Socuéllamos
Repoblada en 1298 con un trato: casa levantada y dos aranzadas de viña, y quedabas libre de tributos. La uva sigue en el escudo.
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La Orden de Santiago repobló Socuéllamos con una oferta muy concreta: el maestre Juan Osórez concedió en 1298 que quien construyera casa y plantara dos aranzadas de viña quedaba exento de todo pecho y tributo, salvo el diezmo al monasterio de Uclés. Las franquezas seguían en vigor incluso con el emperador Carlos I, y la uva acabó en el escudo, junto a la torre y la cruz de Santiago. La torre alude a Vejezate, la casa fuerte que fue cabeza de la encomienda hasta que en 1478, en plena guerra de Sucesión castellana, el comendador Lorenzo Mexía decidió que no tenía medios para defenderla: la derribó y gastó los 200.000 maravedíes que le había dado la Orden en levantar la Casa-Encomienda aquí.
Cómo entrar
Sin viñas que plantar ni papeleo que firmar: eliges un apodo, entras en la sala y hablas. Está abierta a cualquier hora y no pide registro ni correo.
Un término enorme y una historia densa
Socuéllamos tiene 374 km², lo que la sitúa la decimocuarta en extensión entre los ciento dos municipios de la provincia y la undécima en población. Desde 1494 estuvo ligada a los Mendoza de las casas de Tendilla y Mondéjar, con el «Gran Tendilla» al frente; de esa familia salieron Antonio de Mendoza, primer virrey de Nueva España, y Francisco de Mendoza, «el Indio». Menos amable fue el final del XVI: la llegada de cuarenta familias moriscas expulsadas de Granada tras la rebelión de las Alpujarras convirtió a la villa, dependiente del tribunal de Cuenca, en uno de los pueblos con más actividad inquisitorial de toda la región. El himno, de 1948, lo firmaron un párroco murciano, Julio Mata, y el director de la banda municipal, Juan Moragues.
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