Voluntarios y agricultores se organizan para proteger Uncastillo del incendio que arrasa 15.000 hectáreas en Cinco Villas

En medio de un incendio que ha consumido más de 15.000 ha en las Cinco Villas, vecinos y agricultores de Uncastillo coordinan avituallamiento y defensa del casco urbano mientras la fatiga se hace sentir.

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Voluntarios y agricultores se organizan para proteger Uncastillo del incendio que arrasa 15.000 hectáreas en Cinco Villas

El incendio que azota la comarca zaragozana de las Cinco Villas ha rodeado la histórica localidad de Uncastillo, que hasta el momento se ha salvado del avance de las llamas. Con más de 15.000 hectáreas quemadas, se trata del segundo incendio más devastador de Aragón desde que existen registros y el peor a nivel nacional en lo que va del año.

Daños y zona de evacuación

La ermita de la Virgen de San Cristóbal ha sufrido daños visibles, y el entorno de las piscinas municipales se ha convertido en un paisaje de ceniza y ramas carbonizadas. Cuatro municipios —Orés, Asín, Luesia y Malpica de Arba— continúan evacuados tras el peor incendio registrado en la comunidad desde el gran brote del Maestrazgo turolense de 1994.

La respuesta de la comunidad

En la plaza del Ordinario, alrededor de una quinceañera de vecinos y agricultores ha tomado la iniciativa de organizar la defensa del casco urbano. Junto a ellos, militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y agentes forestales del Gobierno de Aragón y del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) trabajan en el perímetro para contener los numerosos focos que aparecen con el viento cambiante.

Carlos, uno de los agricultores presentes, comenta que la preocupación persiste porque el fuego “se reproduce por todas partes”. La portavoz del grupo, que prefiere mantenerse anónima, admite que el cansancio comienza a pesar: “Todos tenemos familiares desalojados y llevamos fuera desde el jueves”.

Logística y coordinación

El colectivo se encarga de suministrar mascarillas, suero, gasoil para tractores y cualquier otro recurso necesario para la labor de extinción. Según explican, la proximidad de Uncastillo facilita la gestión de los materiales, a diferencia del puesto de mando avanzado en Farasdués, donde la logística resulta más compleja.

Aunque la autoridad oficial no había asumido plenamente la coordinación, la presión de la comunidad obligó a los responsables a involucrarse. Hoy, el grupo de voluntarios se ha convertido en el eje central de la respuesta, manteniendo viva la esperanza de que el casco urbano siga a salvo mientras el fuego sigue sin estabilizarse.

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