Incendios forestales en España: 59.961 ha quemadas, cifra que triplica la de 2025 a mitad de año

Hasta el 15 de julio, la campaña de extinción de incendios ha registrado 59.961,48 hectáreas quemadas y 18 grandes incendios, una cifra que triplica la de 2025 en el mismo periodo.

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Incendios forestales en España: 59.961 ha quemadas, cifra que triplica la de 2025 a mitad de año

Los datos oficiales de la campaña de extinción de incendios, actualizados al 15 de julio, revelan que ya se han consumido 59.961,48 hectáreas de bosque en todo el territorio nacional. Esta cifra se acompaña de 18 incendios catalogados como "grandes", es decir, con una superficie superior a los 500 ha. El balance supera con creces el registro del año anterior, que para la misma fecha mostraba 20.466,25 hectáreas quemadas y solo 6 grandes incendios.

Comparativa con el año pasado

Según la información proporcionada por el Ministerio para la Transición Ecológica, basada en los informes de las comunidades autónomas, el número de hectáreas afectadas ha aumentado casi tres veces respecto a 2025. La diferencia no solo se refleja en la superficie quemada, sino también en la frecuencia de siniestros de gran magnitud. Mientras en 2025 se contabilizaron seis incendios mayores, en la actualidad esa cifra se ha triplicado, alcanzando los dieciocho casos.

Factores que inciden en la escalada

Expertos del propio Ministerio señalan que la combinación de condiciones meteorológicas extremas –temperaturas récord y escasas precipitaciones– ha favorecido la propagación rápida del fuego. Además, la sequía prolongada ha dejado los bosques en un estado de vulnerabilidad crítica, convirtiendo cualquier chispa en un potencial desastre.

Respuesta institucional y retos futuros

Ante la magnitud del problema, la administración ha reforzado los recursos destinados a la lucha contra el fuego, incrementando la presencia de brigadas especializadas y desplegando unidades aéreas de extinción. Sin embargo, los responsables advierten que la prevención a largo plazo requiere medidas estructurales, como la gestión sostenible de los bosques y la adaptación a patrones climáticos cada vez más volátiles.

El panorama actual subraya la urgencia de una estrategia integral que combine la respuesta inmediata con políticas de mitigación y adaptación, para evitar que la tendencia de incremento de incendios continúe en los próximos años.

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