Evangelina Anderson disfruta de un verano mediterráneo entre Marbella, Cerdeña y Turquía

Mientras el espectáculo argentino se concentraba en la preparación del Mundial 2026, la modelo Evangelina Anderson mostraba en sus redes un itinerario de relax que la llevó de Marbella a Cerdeña y culminó en la costa turca, con imágenes de playas, atardeceres y un yate de lujo.

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Evangelina Anderson disfruta de un verano mediterráneo entre Marbella, Cerdeña y Turquía

En medio de la vorágine que rodea la final del Mundial 2026, Evangelina Anderson decidió alejarse de los aeropuertos y de los horarios apretados. Su plan de verano, ya trazado con antelación, la llevó primero a Marbella, la ciudad del sur de España donde vivió varios años mientras Martín Demichelis dirigía en Europa. Allí, la modelo disfrutó de la familiaridad de la costa andaluza antes de cruzar el Mediterráneo.

De la Costa del Sol a la Costa Esmeralda

En Italia, Anderson se instaló en Cerdeña, concretamente en la zona de Porto Cervo, conocida por la Costa Smeralda. Desde un yate que surcaba el mar turquesa, compartió en sus historias una serie de videos en los que lucía un bikini rojo, gafas de sol redondas y el cabello recogido en una coleta. Las tomas, bañadas por la luz del atardecer, resaltaban la silueta de la modelo contra el horizonte azul, reforzando una atmósfera de vacaciones exclusivas.

La última parada: Turquía

El tramo final del viaje fue Turquía, donde la modelo documentó su día en la playa mediante una sucesión de stories. Un parapente multicolor cruzaba el cielo al atardecer, mientras ella, recostada en una reposera con bikini verde, pañuelo animal‑print en la cabeza y lentes redondos, miraba directamente a la cámara. Un plano cerró la secuencia mostrando sus piernas bronceadas sobre la arena, con un muelle de madera al fondo bajo un cielo despejado.

El reel publicado después reunió los momentos más destacados: la modelo dentro de una cabaña de playa con cortinas de macramé grueso y techo de paja, perfil con bikini verde y falda tejida; una vista de espaldas con el pañuelo cayendo sobre su pelo rubio; y la escena del atardecer en el muelle, donde, de espaldas y con sombrero de paja, abrió los brazos hacia el horizonte mientras el sol se reflejaba en el agua. Las tomas finales la mostraron en los escalones metálicos que bajan del muelle, sujetando el sombrero con una mano y luego de frente al mar, silueta recortada contra la luz.

Con estas imágenes, Anderson presentó un verano mediterráneo que combina la tranquilidad de la playa, la sofisticación de un yate de lujo y la estética de los atardeceres costeros, sin perder la presencia de su estilo personal y sensualidad.

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