El encarecimiento de la vivienda en Valencia deja a la juventud sin salida

En Valencia el precio medio de la vivienda nueva supera los 4.500 €/m² y los alquileres se han duplicado desde 2019, convirtiendo la emancipación en una quimera para los jóvenes.

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El encarecimiento de la vivienda en Valencia deja a la juventud sin salida

Los datos más recientes sobre el mercado inmobiliario en la Comunidad Valenciana confirman que la falta de acceso a la vivienda es una de las mayores preocupaciones de la juventud. En Valencia, el precio medio de la vivienda de obra nueva plurifamiliar ya supera los 4.500 euros por metro cuadrado, según los últimos informes del Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València (UPV).

Alquileres que ya no son refugio

El alquiler, que antes se consideraba una vía de escape para los jóvenes que no podían comprar, ha dejado de cumplir esa función. Los precios de los arrendamientos se han duplicado respecto a 2019, año en que el Observatorio comenzó a publicar sus análisis. Esa subida ha reducido considerablemente la capacidad de los jóvenes para ahorrar y, a su vez, ha incrementado la presión sobre el mercado de compra.

Voz institucional y medidas en marcha

En la reciente edición de Diálogos La Vanguardia dedicada a la vivienda, el director del Observatorio, el catedrático Fernando Cos‑Gayón, expuso la magnitud del problema y la necesidad de respuestas estructurales. La vicepresidenta primera del Gobierno valenciano, Susana Camarero, subrayó que para los jóvenes “es casi una quimera emanciparse y casi misión imposible comprar un piso”. Según la consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, la situación se deriva de una política de vivienda “errática” heredada, pero está siendo corregida mediante el plan Vive, que busca liberar pisos vacíos para su alquiler y fomentar la construcción de viviendas asequibles.

Perspectivas y retos

A pesar de los esfuerzos anunciados, la brecha entre la oferta y la demanda sigue ampliándose. Los jóvenes valencianos continúan enfrentándose a precios que superan sus posibilidades y a un mercado de alquiler que ya no representa una alternativa viable. La efectividad del plan Vive y de otras medidas dependerá de la rapidez con la que se logren vaciar y reactivar los inmuebles desocupados, así como de la capacidad del gobierno para impulsar nuevas construcciones a precios razonables.

En definitiva, la falta de vivienda accesible sigue siendo un reto estructural que requiere una respuesta coordinada y sostenida para evitar que la juventud valenciana quede atrapada en una espiral de precariedad.

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