Gazebo vibrante en un jardín, en la sala de chat de San Francisco de Macorís

Chat de San Francisco de Macorís

San Francisco de Macorís, capital de la provincia Duarte, tiene 202.716 habitantes y el mayor porcentaje de clase media del país: un 69%.

Vas a entrar en San Francisco de Macorís

¿Sin ganas de pensar un nick? Entra como invitado →

Gratis · sin registro · tu nick se guarda en este navegador.

San Francisco de Macorís es la capital de la provincia Duarte y el centro comercial del nordeste dominicano, un papel que arrastra desde que fue terminal de ferrocarril. La ciudad vive del cacao, el café, el arroz y otros productos de la zona, que se transforman y se exportan desde aquí, pero lo que de verdad cambió su economía fue otra cosa: las remesas que enviaban, muchas veces sustanciales, los miles de francomacorisanos que emigraron a Estados Unidos en los años ochenta y principios de los noventa.

Esa mezcla —campo, comercio y familia en el extranjero— se nota en la sala. Según el censo de 2022, el municipio tiene 202.716 habitantes, y de acuerdo con datos anteriores es el municipio dominicano con mayor porcentaje de clase media del país: un 69%, frente a un 8% de clase alta y un 21% en situación de pobreza. Eso explica un tono de conversación distinto al de otras ciudades del Cibao: gente con familia fuera, negocios propios, comercio que no para.

En el chat entra gente de la provincia Duarte, de los pueblos cercanos a orillas del río Jaya y del Camú, y también quien se marchó a Santiago o a Estados Unidos y vuelve para preguntar por el pueblo. Se habla del calor del Cibao oriental, de las fincas de cacao y de lo distinta que es la vida aquí frente a Santiago, la ciudad grande más próxima.

Cómo entrar

En el chat de San Francisco de Macorís no hay que registrarse ni dar un correo: se elige un apodo y se entra directo, también desde el móvil.

La ciudad que vive de fuera

Pocas ciudades dominicanas explican tan bien su prosperidad con una sola palabra: remesas. El dinero que mandaban a casa los francomacorisanos emigrados marcó el pulso económico de la ciudad más que el propio cacao que la hizo famosa.