A pesar de ser mayoría en los campus, obtener mejores notas y concluir la carrera sin repetir, las recién tituladas perciben salarios significativamente menores que sus pares varones en el primer puesto.
En el último análisis de salarios de recién incorporados al mercado laboral, las mujeres que acaban de obtener su título universitario perciben una remuneración inferior a la de sus colegas hombres, sin importar la rama de estudio. La diferencia se sitúa entre 10.000 y 12.000 euros brutos anuales cuando la titulación incluye un máster, como ocurre en medicina e ingeniería.
Los datos muestran que, aunque las mujeres constituyen la mayoría de los estudiantes universitarios y, en promedio, obtienen calificaciones superiores, esa ventaja académica no se traduce en una mayor valoración económica al entrar al mundo profesional. La encuesta, que abarca diversas áreas —desde la ingeniería y la arquitectura hasta la medicina, la docencia y el periodismo— indica que el salario inicial de las mujeres se sitúa consistentemente por debajo del de los hombres que ocupan el mismo puesto.
Brecha salarial según la titulación
- Ingeniería y arquitectura: las recién graduadas con máster perciben entre 10.000 y 12.000 euros menos al año que sus homólogos masculinos.
- Medicina: la diferencia es comparable, situándose también en el rango de 10.000‑12.000 euros brutos anuales.
- Enseñanza y periodismo: aunque la disparidad es menor, las mujeres siguen recibiendo una remuneración inferior en su primer empleo.
Esta situación persiste a pesar de que las mujeres no repiten cursos y superan a los hombres en los índices de aprobados. La brecha no parece depender de la disciplina, sino de una valoración de género que se mantiene en la fase de inserción laboral.
Los investigadores advierten que la brecha salarial inicial puede generar efectos acumulativos a lo largo de la carrera profesional, afectando la igualdad de oportunidades y la capacidad de negociación de las mujeres en puestos de mayor responsabilidad.
El informe concluye que, para cerrar la brecha, será necesario revisar los criterios de contratación y los esquemas salariales de las empresas, garantizando que la remuneración se base exclusivamente en la formación y la experiencia, sin sesgos de género.