Meta recorta 10% de su plantilla y admite que la IA no aceleró su desarrollo como esperaba

En una reunión interna el 2 de julio, Mark Zuckerberg reconoció que la promesa de los agentes de IA no se tradujo en la aceleración esperada, pese a la reciente reestructuración que eliminó un 10 % de la fuerza laboral.

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Meta recorta 10% de su plantilla y admite que la IA no aceleró su desarrollo como esperaba

El 2 de julio, durante una sesión interna, el director de Meta informó a sus empleados que la evolución de los agentes de inteligencia artificial en los últimos cuatro meses no había cumplido las expectativas. Los agentes, definidos como sistemas de software que ejecutan tareas sin supervisión directa, fueron el eje central de la estrategia anunciada a principios de año.

Zuckerberg señaló que la reestructuración no resultó tan "limpia" como se había planeado y que las apuestas sobre la nueva arquitectura todavía no habían dado frutos. En los meses de enero y febrero, la conversación entre los ejecutivos de la compañía giraba en torno a un optimismo desbordado por las herramientas de programación asistida. Ese entusiasmo llevó a Meta, en mayo, a despedir cerca del 10 % de su plantilla global y a reasignar aproximadamente 7.000 empleados a equipos dedicados a la IA.

El gasto en infraestructura para este año se ha fijado en 145.000 millones de dólares, una cifra que refleja la magnitud de la apuesta. Sin embargo, la aceleración que justificaba esos recortes no se materializó. La industria, según observadores, carece de una teoría predictiva que indique con certeza qué hará el producto de IA; la única forma de averiguarlo es entrenar el modelo y observar los resultados.

El costo de la sobreconstrucción

Un caso paralelo muestra cómo la falta de previsiones fiables lleva a sobreconstruir capacidad. Anthropic paga a xAI 1.250 millones de dólares mensuales hasta mayo de 2029 por 300 megavatios del centro de datos Colossus 1 en Memphis, superando los 40.000 millones de dólares en total. SpaceX ha explicado que alquila esa capacidad a un competidor directo, convirtiendo infraestructura subutilizada en ingresos.

Estos ejemplos evidencian que, sin una base predictiva sólida, las empresas se ven obligadas a apostar por inversiones masivas que pueden quedar subutilizadas. La reciente admisión de Zuckerberg subraya la brecha entre la promesa de la IA y su impacto real en la productividad y el empleo.

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