El Museo del Turismo Carretera celebra 89 años con más de 100 autos recuperados

Con una colección que supera los 100 vehículos, el Museo del Turismo Carretera de La Plata muestra cómo la historia del deporte se preserva entre gallineros, bases militares y pistas de la Patagonia.

· deportes

El Museo del Turismo Carretera celebra 89 años con más de 100 autos recuperados

En el corazón del Autódromo Roberto Mouras, a 49 km de la capital, se encuentra el Museo del Turismo Carretera. El enorme espacio, ubicado entre los boxes del circuito, alberga más de cien autos originales que relatan la evolución de la categoría más antigua del automovilismo mundial. Cada coche ocupa el máximo espacio disponible, lo que obliga a una organización meticulosa, pero el resultado es una exposición donde cada pieza luce impecable.

Entre los ejemplares más curiosos está un Dodge que fue encontrado en un gallinero de La Pampa, y un Ford Falcon que sirvió como blanco de tiro para el Ejército en la Patagonia. También se destaca un Fórmula 1 de la firma Mecánica Argentina, descubierto desarmado en Tandil. En medio de estas reliquias, sobresale un Mirage M‑V Dagger C416 Pampa, donado por la Fuerza Aérea después de su participación en la Guerra de Malvinas.

Orígenes y reconocimiento de la categoría

El Turismo Carretera nació el 5 de agosto de 1937 bajo el nombre de Campeonato Argentino de Velocidad, organizado por el Automóvil Club Argentino. Ángel Lo Valvo se alzó con la victoria en esa primera competencia, conduciendo un Ford. Dos años después, la categoría adoptó el nombre que mantiene hasta hoy. En marzo de 2009, la ACTC obtuvo del Libro Guinness de los Récords la certificación de ser la categoría de automovilismo más antigua del planeta.

Las primeras carreras se disputaban en caminos de tierra y ripio, lejos de los autódromos modernos, con autos de producción y recursos limitados. Esa historia fundacional forma parte del ADN del TC y explica la devoción popular que sigue generando.

Normativa que garantiza la preservación

La ACTC obligó a los campeones a entregar sus vehículos al museo, estableciendo que la entrega debe realizarse antes del 31 de diciembre del año siguiente al título. A cambio, los ganadores reciben una estructura tubular nueva para volver a competir. Esta regla asegura que cada campeón quede inmortalizado en La Plata. Cuando el piloto o su equipo no pueden cumplir la entrega a tiempo, se les permite seguir usando el auto hasta que construyan uno nuevo.

El impulso de la colección lo inició Hugo Mazzacane, ex piloto y actual presidente de la ACTC, quien en los años ochenta comenzó a adquirir autos con valor sentimental, sin la intención inicial de crear un museo. Hoy, esa iniciativa se ha convertido en un archivo histórico que recorre casi noventa años de gloria, con 40 campeones, entre los que destacan Juan Gálvez con nueve títulos, y marcas como Ford (46 campeonatos), Chevrolet (23) y Dodge (9).

¿Quieres comentarlo con alguien? Se habla de esto en el chat de deportes.

Vídeos relacionados

Más noticias