Dentro del laboratorio cuántico de IBM: cómo funciona la máquina que supera a las supercomputadoras

El 1 de junio de 2026, en el Thomas J. Watson Research Center de IBM, descubrí cómo opera una computadora cuántica real, una máquina que necesita frío cercano al cero absoluto y que promete resolver problemas que a una supercomputadora le llevarían miles de años.

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Dentro del laboratorio cuántico de IBM: cómo funciona la máquina que supera a las supercomputadoras

El lunes 1 de junio de 2026, me encontré frente a una computadora cuántica en el Thomas J. Watson Research Center de IBM, en Yorktown Heights, Nueva York. El edificio, obra del arquitecto Eero Saarinen y construido entre 1956 y 1961, combina una fachada curva con amplios ventanales y zonas verdes, pero su interior alberga uno de los laboratorios más avanzados del mundo.

El corazón helado del procesador

El recorrido lo inició el doctor George Tulevski, director del programa IBM Think Lab. Señaló que el núcleo de la máquina es un chip diminuto ubicado en la zona más baja del sistema; allí se realizan los cálculos. Ese chip no puede operar a temperatura ambiente: requiere un entorno a casi el cero absoluto (‑273 °C). Para conseguirlo, el procesador se encuentra dentro de un refrigerador de dilución, una estructura de plataformas doradas y tubos plateados que asemeja un candelabro invertido. Esta unidad, a su vez, se inserta en una caja mayor que sostiene tres capas: el chip, el enfriador y el armazón que lo protege.

Diferencias con la computación tradicional

El doctor Jeffrey Sleight, miembro senior del personal técnico, explicó que una computadora clásica resuelve un problema paso a paso, usando bits que pueden ser 0 o 1. En cambio, la computadora cuántica manipula qubits que pueden estar en superposición, lo que le permite explorar miles de posibilidades simultáneamente. Esa capacidad la vuelve exponencialmente más rápida en tareas específicas, como simulaciones químicas, optimización de variables múltiples y modelos de física de alta energía. Problemas que a una supercomputadora le llevarían miles de años pueden resolverse en minutos.

Un modelo de colaboración

IBM no pretende que la computación cuántica reemplace a las máquinas tradicionales, sino que las complemente. Su enfoque, denominado supercomputación centrada en la cuántica, combina ambos tipos de sistemas para que cada uno atienda lo que mejor hace. La visión es una infraestructura híbrida donde la potencia cuántica se activa solo cuando la naturaleza del problema lo exige.

Mirada al futuro

La visita dejó claro que la computación cuántica, aunque todavía limitada a entornos controlados, está lista para convertirse en una herramienta esencial en campos que demandan cálculos imposibles para la arquitectura clásica. La combinación de arquitectura icónica, ingeniería de precisión y talento científico marca un paso decisivo hacia esa nueva era tecnológica.

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