La compra de un ático de 485 m² en Chamberí desata una crisis política en Madrid. PSOE y Más Madrid exigen responsabilidades mientras el PP cuestiona la operación.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, afronta una de las peores crisis de su mandato tras conocerse la adquisición de un lujoso ático en el barrio de Chamberí. La operación, valorada en varios millones de euros, ha desencadenado un aluvión de críticas desde todos los frentes políticos, incluyendo a su propio partido, y ha llevado a la oposición a exigir su dimisión o a recurrir a los tribunales para esclarecer los hechos.
El inmueble, de 485 metros cuadrados y 200 de terraza, se encuentra en una de las zonas más exclusivas de la capital, frente a la vivienda familiar de Ayuso. Según los primeros comunicados del Gobierno regional, el espacio iba a destinarse a oficinas durante unas obras en la sede de la Puerta del Sol. Sin embargo, la versión oficial se desmoronó al confirmarse que no existe ningún proyecto de reforma en ese edificio y que la normativa municipal prohíbe el uso administrativo en esa zona residencial.
Explicaciones contradictorias y venta precipitada
La polémica se agravó cuando se reveló que, días después de la compra, la pareja de Ayuso puso a la venta su vivienda habitual en un portal inmobiliario. La presidenta intentó calmar las aguas presentándose como víctima de una «campaña de desprestigio», pero su estrategia no convenció. Este jueves, el Gobierno madrileño anunció la venta del ático, asegurando que los fondos se destinarían a la reconstrucción de las zonas afectadas por los recientes incendios forestales. Una medida que, para la oposición, llega tarde y no resuelve las dudas sobre la legalidad y oportunidad de la operación.
El malestar no se limita a la izquierda. Dirigentes del PP han reconocido en privado que la compra fue «un error», mientras que el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha pedido la dimisión de Ayuso por lo que calificó de «pillada descomunal». El PSOE, por su parte, ha sido el primero en exigir su dimisión a través del ministro Óscar López, quien consideró que las explicaciones ya no eran suficientes. Más Madrid, con su portavoz Manuela Bergerot al frente, ha ido más allá y ha acusado directamente a Ayuso de corrupción, aunque sin pedir aún su cese.
La ministra de Sanidad, Mónica García, principal rival de Ayuso en las próximas elecciones generales, ha ironizado sobre la capacidad de la presidenta para salir indemne de escándalos anteriores, sugiriendo que este caso podría ser el límite. Mientras, la Asamblea de Madrid se prepara para un otoño político marcado por las investigaciones y las preguntas incómodas sobre una compra que, para muchos, simboliza la desconexión entre la clase política y la ciudadanía.