Una campaña liderada por la Fundación Americana del Hígado busca reducir el diagnóstico tardío de enfermedades hepáticas, que afecta desproporcionadamente a la población hispana en Estados Unidos.
Cerca de 100 millones de estadounidenses conviven con alguna forma de enfermedad hepática. Dentro de ese panorama, la población hispana‑latina presenta una incidencia y mortalidad superiores al promedio nacional, según datos de la Oficina de Salud de las Minorías (OMH). En 2018, los adultos de origen hispano fueron diagnosticados un 59 % más frecuentemente que otros grupos, y los mexicoamericanos duplicaron la tasa de diagnóstico respecto a la población general.
Factores que inciden en la enfermedad
Margie Fernández‑Sloves, jefa de enfermería de la Fundación Americana del Hígado (ALF), explicó que la combinación de factores genéticos y de estilo de vida alimenta la aparición de patologías como la hepatitis autoinmune, la cirrosis biliar primaria y otras formas de daño hepático. Condiciones como la diabetes, el colesterol elevado, el sobrepeso y el consumo excesivo de alcohol pueden acelerar el deterioro del órgano. "Puedes controlar la dieta y el estilo de vida, aunque la genética no se modifique", afirmó Fernández‑Sloves, enfatizando la importancia de chequeos médicos regulares.
Barreras de acceso y consecuencias del diagnóstico tardío
Patty Medina, también representante de la ALF, relató la experiencia de su abuela, una inmigrante mexicana que recibió un diagnóstico de cáncer hepático en una fase avanzada por falta de seguro y dependencia de urgencias. Este caso ilustra cómo la falta de cobertura, la barrera idiomática y la desconfianza en el sistema sanitario retrasan la detección temprana. En el Hospital Cornell de Nueva York, la enfermera ha observado que muchos pacientes hispanohablantes llegan sin la información adecuada para comprender su enfermedad.
Estrategias de la campaña
La iniciativa de prevención busca romper esos obstáculos mediante educación en español, acceso a pruebas de detección gratuitas y la promoción de hábitos alimenticios más saludables: reducción de azúcares y frituras, aumento de proteínas magras y alimentos vegetales. "Si la enfermedad se detecta a tiempo, se pueden evitar daños graves y la necesidad de un trasplante", concluyó Fernández‑Sloves.
Con la campaña, la ALF pretende que la comunidad latina cuente con herramientas y recursos para identificar signos de alerta y buscar atención médica antes de que la condición se vuelva irreversible.