
Chat de Ixtlahuacán de los Membrillos
La leyenda cuenta que sus primeros pobladores llegaron de Tlajomulco guiados por el reflejo de Venus en un manantial.
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A 30 kilómetros de Guadalajara, en el estado de Jalisco, la cabecera de Ixtlahuacán de los Membrillos no siempre estuvo donde está: sus primeros pobladores llegaron de Tlajomulco y se asentaron primero en un paraje al pie del cerro El Picacho antes de mudarse, guiados según la tradición local por una revelación, al lugar que ocupa hoy el pueblo. Del nombre del municipio hay varias explicaciones: la más extendida lo hace venir del náhuatl Ixtlahuatl, "lugar de llanuras", aunque otras versiones apuntan a "lugar desde donde se alcanza a ver lejos" o "llanura con agua".
En la sala de chat se junta gente de la cabecera municipal con quienes viven en las rancherías del entorno y con quien hace cada día el trayecto a Guadalajara para trabajar o estudiar. Las conversaciones van del calor de la llanura a las fiestas patronales, y de vez en cuando alguien saca la vieja historia de El Varal, el asentamiento original, como para explicar por qué el pueblo terminó junto al antiguo manantial y no en el paraje donde vivieron los primeros pobladores.
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La leyenda de El Varal
El primer asentamiento de los pobladores llegados de Tlajomulco, encabezados por Don Francisco Tepotzin, estuvo entre 1513 y 1534 en un paraje llamado El Varal, al pie del cerro más alto de la zona, llamado así por las varas, palos largos y delgados que ahí se cortaban para hacer tapeixtles, huacales, zarzos, cercos y cabañas. Según la tradición, hacia 1533 una revelación advirtió a sus habitantes de que el lugar se hundiría, y les indicó subir de noche a la ladera y buscar hacia el oriente una luz brillante que señalaría el sitio donde establecerse. Esa luz, cuenta la leyenda, era el reflejo de Venus, visible en los charcos que formaba un manantial cercano, El Ojo de Agua. Siguiendo la señal, el grupo se trasladó a las cercanías de ese manantial, y ahí sigue en pie uno de los árboles que entonces ya crecían junto al agua, con más de cuatro siglos.
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