
Chat de Turbaco
Turbaco, en Bolívar, queda tan pegado a Cartagena por la Troncal de Occidente que ambas ciudades casi forman un continuo urbano.
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Turbaco queda justo al sur de Cartagena, tan pegado por la doble calzada de la Troncal de Occidente que las dos prácticamente forman un solo continuo urbano. Allí tiene su sede el gobierno departamental de Bolívar. El nombre se lo pusieron los conquistadores al caserío que encontraron tierra adentro de Calamarí —donde luego se fundaría Cartagena—, tomado del cacique Yurbaco; el asentamiento de los indios yurbacos que dio origen al pueblo se remonta al 8 de diciembre de 1510.
La zona tiene detrás un episodio violento de la conquista. En 1509, Alonso de Ojeda desembarcó en la bahía de Calamar ignorando el consejo de Juan de la Cosa, que prefería fundar más al sur, entre indígenas menos belicosos. Hubo un choque con los nativos de la bahía, y Ojeda se adentró en la selva persiguiendo a los que huían hacia Turbaco. Allí los indígenas respondieron con flechas envenenadas: mataron a De la Cosa y a casi todos los hombres, y solo Ojeda sobrevivió, con un único acompañante. Al reencontrarse con la expedición de Diego de Nicuesa, ambos grupos vengaron su muerte arrasando el poblado.
En el chat de Turbaco se cruza gente que trabaja en Cartagena y vuelve a dormir cada noche a este lado de la doble calzada, funcionarios que pasan el día en la Gobernación y vecinos que aún cuentan la historia del desembarco de Ojeda como algo que pasó en el barrio de al lado.
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El pueblo que vengó a Juan de la Cosa
Cuando Diego de Nicuesa se cruzó con los supervivientes de la expedición de Ojeda, ninguno de los dos bandos dudó: arrasaron Turbaco y mataron a todos sus habitantes como respuesta a la muerte de Juan de la Cosa, que había caído allí mismo a manos de flechas envenenadas.
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